Vivir una experiencia Erasmus, una estancia académica en el extranjero, es una idea que ha rondado la cabeza de todo estudiante en algún momento de su etapa universitaria. Más allá de la increíble experiencia vital que supone, en este post vamos a centrarnos en las ventajas que ofrece para el desarrollo académico y profesional, sin olvidarnos, por supuesto, del importante papel que desempeña una experiencia de este tipo a nivel personal.
Sin duda, la opción de pasar un año o un semestre en otro país europeo es una oportunidad que no se debe desaprovechar. En primer lugar, y sin querer entrar más en profundidad en el tema, es realmente una ocasión de disfrutar de una oportunidad que sólo se da una vez en la vida: conocer un país extranjero y viajar por toda Europa, y, muy especialmente, desarrollar relaciones personales que podrán durar para toda la vida.

De cara al futuro profesional de los estudiantes Erasmus, también tenemos buenas noticias: su inserción laboral es mucho mayor, y existen incluso programas de captación de talento específicos para los alumnos que hayan participado en programas de movilidad internacional –destacando especialmente en este ámbito el conocido y publicitado Recruiting Erasmus, iniciativa de PeopleMatters, y con la participación de empresas como Banesto, CLH, Groupama, BBVA, Inditex o Indra. Existen varios motivos que explican el porqué de la buena acogida de los estudiantes Erasmus en el ámbito empresarial, entre los que creo que hay destacar tres muy importantes:
- Conocimiento de idiomas: el haber participado en un intercambio académico internacional garantiza prácticamente el conocimiento del idioma inglés, y también, muy posiblemente, el dominio o al menos conocimiento básico de otro idioma (si no más). Es cierto que, desde luego, el conocimiento de idiomas se puede adquirir de muchas otras formas, pero el Erasmus es una “garantía” para las empresas de que el nivel es, al menos, suficiente para seguir un programa académico en otra lengua.
- Experiencia Internacional: el hecho de vivir durante medio año o un curso completo en una ciudad extranjera permite adquirir una visión global del mundo de los negocios, y, además, es una muestra de independencia que todas las compañías valoran
- Movilidad: sin duda la experiencia Erasmus es prueba cierta disponibilidad para viajar. Aún cuando desde luego esta disponibilidad no está en absoluto garantizada por haber participado en un programa de movilidad internacional, sí muestra desde luego que salir fuera no es un obstáculo insalvable para el candidato.